Por Luis Adolfo Payares
Después de varios años de tener la oportunidad de seguir de cerca el béisbol profesional colombiano, podemos decir que esta ha sido la peor temporada, el fantasma de la iluminación del estadio 11 de noviembre, fue un lunar horroroso, que ahora no encuentra culpables, en una administración que a duras penas, le dio paños de agua tibia al coloso estadio ahora Abel Leal Díaz, y me atrevo a asegurar que la falla no fue obra de un apagón o de un rayo del cielo, creo que no, creemos que fue falta de mantenimiento.
Este año los equipos tuvieron que jugar solo en dos sedes, con el anuncio del equipo Vaqueros que no estaban de acuerdo con el calendario del último mes, ya que les pusieron todos los partidos a las horas del mediodía, cuestión que iba en contra de los jugadores y su desempeño, además en estos juegos no contaron con las figuras Dayán Frías y Yordán Díaz, los cuales pararon por las circunstancias señaladas.
La administración del béisbol profesional colombiano, debe hacer una reingeniería a sus procesos, y tratar de crear nuevas estrategias para que se llenen los estadios, sobre todo el de Barranquilla, el cual, para un gerente comercial, de cualquier producto, le daría preocupación ver un estadio casi que completamente vacío. También hay que incentivar a nuestros jugadores Grandes Ligas, para que jueguen en esta liga, para que sea más atractiva, y el público llegue a las gradas, sobre todo al estadio Edgar Rentería. Aunque el equipo Caimanes, es el que tiene en su roster el mayor número de liga grandes, eso no parece suficiente para llenar el estadio. Hay que crear rivalidad, entre los equipos, además hay que apoyar a los periodistas independientes que relatan e incentivan al público, pero a ellos no se les tiene en cuenta, y si decimos esto, nos tildan de enemigos, no señor, decimos la verdad absoluta, sin los periodistas de béisbol, que cada día son pocos, el público tampoco irá a los estadios.
Por otra parte, cambiar la programación a las volandas, y sacar de tajo que el segundo y tercero hagan una serie, sino que de una vez van el primero y segundo va la final, con el presunto apoyo de los dueños de los equipos, tampoco genera confianza comercial, ni tampoco incentiva a los patrocinadores.
Cartagena y Montería siguen siendo plazas de béisbol, por lo menos el año pasado el equipo Tigres, llenó los asientos del once de noviembre-Abel Leal, pero este año el infortunio de las luces, nos obligó a seguir los partidos por Televisión. Ojalá estas recomendaciones desprevenidas sin ninguna saña, o mala voluntad, sean acogidas al seno de la DIPROBEISBOL, para poder sacar adelante nuestra pelota caliente, que cada día parece, que es más difícil hacerlo.

