El experimento de pico y placa de 24 horas implementado por la Alcaldía a través del Departamento Administrativo de Transporte y Tránsito (DAT) durante la temporada de fin de año ha dejado un balance positivo. Cartagena recibió más de 420 mil vehículos adicionales, cifra que superó las expectativas iniciales de 300 mil, y aun así la movilidad logró sostenerse gracias a la medida.
Lo más destacable no es solo el resultado técnico, sino la respuesta de la ciudadanía. Con muy pocas excepciones, los cartageneros acataron la norma, demostrando que cuando hay decisiones claras y bien comunicadas, la comunidad puede responder con disciplina y sentido de pertenencia. Este cumplimiento marca un cambio incipiente en la cultura ciudadana: un despertar frente a la institucionalidad y al respeto por la ciudad.
No podemos desconocer que aún persisten viejas prácticas que nos restan dignidad: basura en las calles y cuerpos de agua, motociclistas que invaden andenes y semáforos, buses que paran en cualquier lugar, carriles exclusivos irrespetados. Estos, son síntomas de una inercia acumulada por años, que convirtió a Cartagena en una ciudad desordenada y poco limpia.
Sin embargo, este primer paso nos muestra que sí es posible cambiar. Que la ciudadanía puede comprometerse, que las juntas de acción comunal, asociaciones de vecinos y fuerzas vivas de la ciudad pueden sumarse a un proceso de transformación cultural.
El reto ahora es consolidar este espíritu: que Cartagena no solo sea la ciudad más turística y hermosa de Colombia, sino también la más limpia, la más ordenada, la más arborizada y la más orgullosa de sí misma.
Bien por la medida, bien por la ciudadanía que la cumplió. Que este sea el inicio de un camino hacia una Cartagena con mayor respeto, cultura y sentido de pertenencia.
Felicitaciones a todos.

