La administración distrital decidió reanudar los patrullajes de la Infantería de Marina en sus barrios y zonas estratégicas. Una medida interesante que busca reforzar la seguridad y la presencia institucional, marcando un hito en la respuesta a los desafíos y retos que pretenden sembrar miedo en relación a los actos delictivos. El ranking de Asocapitales y las cifras hoy favorecen a la ciudad. Los datos estadísticos dan fe de que la tarea se ha venido cumpliendo de la mejor manera.
Cuando la administración se apresta a reanudar los patrullajes de la Infantería muchas personas mayores de Cartagena recuerdan con nostalgia aquella época en que la ciudad contaba con la presencia de la Policía Militar, conocida popularmente como la PM. Eran infantes de marina vestidos de caqui, con casco blanco marcado por la franja roja y las letras PNM, bufanda roja y trenza en el hombro. Su porte imponente y su disciplina transmitían respeto y seguridad en cada barrio. La llegada de sus patrullajes significaba orden, cumplimiento de la norma y tranquilidad ciudadana.
La PM recorría cantinas, verificaba documentos, controlaba antecedentes y garantizaba que la convivencia se mantuviera bajo reglas claras. Su sola presencia generaba un ambiente de respeto y prevención, al punto que los jóvenes preferían resguardarse en casa para evitar sanciones. Sin embargo, este cuerpo fue suspendido por razones constitucionales: la Policía, como ente civil adscrito al Ministerio de Defensa, debía ser la encargada del orden público, mientras que las Fuerzas Militares tenían como misión la defensa de la soberanía y las fronteras.
Hoy, tras años de insistencia y diálogo entre las autoridades locales y el Gobierno Nacional, Cartagena se prepara para revivir esa experiencia. La reunión entre el ministro de Defensa, Pedro Sánchez y el alcalde Dumek Turbay abrió la puerta a un acuerdo que permitirá a la Infantería de Marina, con los ajustes legales correspondientes, apoyar patrullajes internos en la ciudad.
Su misión será reforzar la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, delitos transnacionales que requieren la acción conjunta de la Policía y las Fuerzas Militares. La expectativa es clara: recuperar la sensación de tranquilidad que tanto anhela la ciudadanía. Con planes bien estructurados, acciones controladas y presencia activa en los barrios, Cartagena confía en que este nuevo capítulo devolverá la seguridad real y la percepción de confianza que fortalecen la vida comunitaria.

