Cartagena vive un momento histórico. Muy pronto, un número significativo de instituciones educativas abrirán sus puertas en distintos sectores de la ciudad para brindar educación superior a los jóvenes que, tras culminar el bachillerato, sueñan con continuar sus estudios. Lo que en otras ciudades podría parecer un hecho común, aquí adquiere un valor extraordinario: la universidad se instalará en los barrios, en el mismo entorno donde habitan los estudiantes.

Este modelo trae consigo ventajas incalculables. La cercanía permitirá que los jóvenes estudien sin alejarse de sus hogares, reduciendo costos de transporte y facilitando la armonía entre la vida académica y familiar. Pero lo más trascendente es la apertura de mil nuevos cupos gratuitos para carreras superiores, especialmente dirigidos a quienes antes veían la universidad como un horizonte lejano e inaccesible. En una ciudad donde la oferta pública ha sido insuficiente y las opciones privadas resultan costosas, esta medida representa un cambio estructural y contundente.

La educación superior gratuita en los barrios es más que un beneficio individual: es una garantía de transformación social. Mil estudiantes formándose con la mejor instrucción, en su propio entorno, sin barreras económicas, son mil oportunidades de progreso para Cartagena y para Bolívar. La ciudad se convierte en pionera nacional al demostrar que la educación es la herramienta más poderosa para el desarrollo y la equidad.

Este proyecto no solo abre puertas, abre caminos. Una sociedad educada es una sociedad desarrollada, y Cartagena hoy da un paso firme hacia ese futuro. Un reconocimiento para la administración distrital y la Secretaría de Educación que lideró este importante programa, a las instituciones educativas y, sobre todo, a los jóvenes que pronto iniciarán esta nueva etapa.

El éxito de ellos será el éxito de todos.

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