Se destaparon las cartas. Las evidencias dan muestra de que, en año y cuatro meses, de concejal de la oposición pasó a ser el precandidato de la izquierda de cara a la alcaldía de Cartagena. Sus pataletas camufladas de control político en el concejo, se asemejan al jugador de poker que ‘blofea’ o ‘farolea’ con tener una buena mano cuando lucha contra la escalera real que tiene Dumek Turbay en la mesa.
La verdadera apuesta hoy es por Cartagena. Y mientras que al concejal se le ve en la mesa desesperado y sin control, falto de experiencia y con un lenguaje desafiante y altanero; hay un mandatario que tiene sus cartas bien guardadas, sabe trabajar y le está apostando todo a la tranformación de la ciudad, a unas comunidades que exigen ver el cambio en La Heroica para dejar en el olvido aquellos que durante cuatro años engañaron al cuprier diciéndole al oído: – no te olvides que tú papá te quiere -.
Cuando aún faltan dos años y quedan muchas manos por jugar, el concejal, en medio de la angustia y la impaciencia, decide levantar la voz en la mesa y comenzar a ofender y faltar al respeto. Ese juego que tiene hoy el cabildante lo está llevando a cometer errores de principiante ante una persona como el alcalde que, con la experiencia, suma hoy el 75 % de favorabilidad por parte de los cartageneros y que no dudan en respaldarlo y decirle que se la juegan con él y con todo lo que tiene preparado para la ciudad.
Terrible error comete hoy el concejal al destapar sus cartas desde tan temprano y apostarle sus restos a una mano que no le está garantizando redito alguno. La gente se está cansando de sus berrinches y pataletas y, los pocos que le copian tratan de pescar en río revuelto y ver qué pueden obtener de todo esto.
Los cartageneros están hartos del engaño en la mesa que tiene el concejal de la oposición sin que muestre un buen juego. Sin propuestas de cambio o transformación pues solo cuestiona por cuestionar cuando no le han visto una sola mano que esté a su favor. A estas alturas la misma izquierda en la ciudad debería repensar sobre la clase de persona a quién le van a depositar la confianza para llegar al Palacio de La Aduana.
Lo que ha demostrado es muy poco o casi nada. Lo cierto es que a la mesa deberá llegar una persona que, como el alcalde Dumek Turbay, se la juegue y lo apueste todo por Cartagena, pensando, eso sí, que lo que se ha hecho hasta ahora debe ser superado. A la mesa deberán sentarse quienes piensen que, en medio de las diferencias, se puede conciliar y llegar a acuerdos que propendan por un mejor mañana para La Heroica.
Mientras el concejal de la oposición tenga cinco cartas sin ninguna combinación, lo mejor es que se pare de la mesa y recoja su apuesta porque en dos años la decepción será mayúscula. Piense bien concejal y concéntrese en tratar de sacar lo mejor de usted porque lo que hemos visto hasta ahora lo deja muy mal parado y con unas manos que lo hacen perdedor de todas, todas.

