Cuarenta y seis días han pasado desde que la Procuraduría General de la Nación le advirtió a la administración distrital que tomara acciones puntuales sobre la crisis que afronta Transcaribe. Tal parece que las advertencias de los entes de control nuevamente evidencian una administración que poco o nada trabaja y toma atenta nota sobre esta situación.

Lo cierto es que desde esa fecha para acá ha sido muy poco lo que se ha hecho en procura de no dejar morir el SITM. Así lo confirmó en su momento el concejal Javier Julio Bejarano quien señaló además que en el Plan de Desarrollo que se presentó para el 2021 no había rubro ni trámite de empréstito alguno para lanzar un salvavidas al déficit que afronta Transcaribe y que supera los más de 80 mil millones de pesos.

El llamado del Ministerio Público daba cuenta de que se convocara a la Junta Directiva del SITM para que se garantice la continuidad y eficiencia de ese servicio de público. Desde este tiempo se avizoraba que Transcaribe estaría a punto de quedar paralizado. En su momento, se le solicitó a la gerente Sindry Camargo el respectivo estado financiero y operativo de la empresa con un detalle de la gestión con la que se garantizara la prestación del servicio.

A esto se le sumó, la consecución de los recursos destinados para el proceso de chatarrización, la actualización de las tarifas y la situación de las obligaciones vigentes con los tres operadores del servicio. El tiempo ha transcurrido y hoy cuando el sistema está funcionando a media máquina no se vislumbra una respuesta por parte de la administración y se espera simplemente respuestas de alivio que brinde, como es ya costumbre, el Gobierno Nacional.

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