Por Alvaro Anaya Díaz
(Carta abierta a Dau-VII)
Hola, William Dau:
Se inicia el cuarto mes de 2023 y con seguridad estás como el 2 de enero de 2020: en blanco y sin saber que hacer en el último año de tu fracaso como alcalde de Cartagena. Nunca entendiste la responsabilidad que asumiste aquel 29 de octubre de 2019 cuando un grupo de incautos cartageneros te eligieron para gobernar la ciudad. Tu incompetencia y desconocimiento en lo público no te permitieron cumplir con los dos programas bandera de tu «propuesta de gobierno» en tres paginas, la erradicación de la pobreza y la corrupción. Ni lo uno ni lo otro, a pesar de tus historietas de película barata y sin argumento para distraer la atención de los cartageneros, fastidiados hoy por tus mentiras y payasadas a lo largo de estos 3 años y 3 meses, convertidos en dos décadas de atraso que, con grandes dificultades, tendrá que comenzar a superar el próximo mandatario de los cartageneros.
William, 39 meses después de asumir un cargo sin merecimientos hoy no tienes nada que mostrar a la ciudad. Perdiste hasta la confianza que te brindó un electorado que se siente defraudado por tu nula ejecución del presupuesto de tres años por más de $6 billones –sin incluir las incorporaciones– y la total ausencia de obras de infraestructura y la forma como se paralizó el desarrollo de Cartagena. Desde tu elección como alcalde sabíamos que no serías capaz de administrar la ciudad. Y no pasó mucho tiempo para demostrarnos que no estábamos equivocados. Tu primer gran error fue permitir que el gabinete te lo conformaran personas con otros intereses, como el caso de la ex-alcaldesa Judith Pinedo Flórez, quien llevó de nuevo a la Alcaldía Distrital a personas que entre los años 2008 y 2011 habían fracasado como funcionarios del Distrito. Ni siquiera los conocías.
Hoy, quiero decirte que tu pobre trabajo desde la Alcaldía Distrital no pasó del «activista» que pregonó luchar contra la corrupción. En ese papel te conocimos, pero sin trascender desde la veeduría Cartagena honesta. Recuerdo que en el año 1998 te dedicaste a perseguir al alcalde de la época, Nicolás Curi Vergara, sin resultado alguno ante los órganos de control. Consideraron en ese momento que eran denuncias temerarias y sin ningún fundamento jurídico, porque carecían de pruebas. Como veedor no diste la talla, William, y frente al reconocido trabajo del abogado Danilo Contreras, director de la Red de Veeduría Cartagena de Indias, no lograste trascender. Para esa época, recuerdo también, te aprovechaste del desespero de las comunidades de la zona norte ante el anuncio de la construcción del emisario submarino.
Los habitantes de las veredas te dieron poder para que demandaras a Aguas de Cartagena ante el Banco Mundial, que aprobó el crédito para el fracasado proyecto. En el 2020 se conoció que tenias acciones en la empresa de servicios públicos.
Ahora como alcalde de Cartagena haz enfrentado todo tipo de escándalos por el manejo irregular de los recursos distritales. Sin embargo, los entes de control han permitido que sigas al frente de la administración, a pesar de haberse tipificado en algunos casos delitos como injuria, calumnia y celebración indebida de contratos. Y muchas faltas disciplinarias de tus funcionarios son gravísimas. El caso más reciente, y con el que cerraste «con broche de oro» el mes de marzo, lo protagonizó tu secretaria estrella y supuesta aliada para otros menesteres, Ana María González, precisamente en momentos en que ocupaba el cargo de alcalde encargado. Maneja una nómina paralela en la Secretaría del Interior con abogados de la Fundación FEM y hace parte de un consorcio para manejar recursos de cooperación internacional. A mí, particularmente, no me sorprendió que la defendieras y repitieras sus argumentos. Claro, es tu persona de confianza en la administración que presides.
Aunque digas lo contrario, William, tu discurso en el Congreso de Municipios fue desafortunado. Que tu reconozcas que tus funcionarios se quieren robar el Distrito no es una hazaña ni nada por el estilo. Es la confirmación que las denuncias de estos años son reales y nunca entendiste el papel que juega un alcalde en el manejo de los recursos públicos. Tu frase: «He notado que en mi último año de gobierno hay un inusitado afán de robar», te obligará a responder ante los organismos de control, tarde o temprano. En casos como éstos, debes crear tu propia crisis de gabinete. Seguro no tienes pruebas. Y aunque algunos quieren renunciar porque están ofendidos, seguro se quedan y cumplirán con sus propósitos. ¿O será tu estrategia para responder a una posible aspirante a la Alcaldía de Cartagena? Pretendes volar muy alto, aunque el mensaje enviado advierte que prefieren no convertirse en el respuesto de un tractor que se vino a menos. Como el «rey de las cortinas de humo», aún crees que nos distraes a todos.
Al final de esta carta, William, te hago dos preguntas: ¿Por qué tu silencio después de la «metida de patas» poniendo al descubierto a los miembros de tu gabinete? y ¿Qué pasará con la decisión del Concejo Distrital frente al debate a la secretaria del Interior? (Continuará).

