Una estrepitosa caída de 20 puntos porcentuales en su imagen positiva fue la que sufrió el alcalde William Dau, según lo revela la última encuesta de la firma Mediciones Estratégicas. De esta manera, el mandatario gozaba en el mes de marzo de un 87,06 % de imagen favorable y tres meses después, en junio, descendió a un 66,67 %.

Esto permite concluir e inferir entonces que lo sucedido en su más reciente ENVIVO con el poco público (750 a 780 en total) y las denuncias realizadas, contrastan con los resultados de la encuesta. Pese a que la lucha contra la corrupción es parte fundamental de ese ‘caballito de batalla’ en su programa de gobierno, el discurso se le ha ido desgastando y esto refleja el desencanto de una ciudadanía que, como se dice popularmente, ya no come cuento.

Lo que permite establecer la encuesta de junio es que el alcalde va en picada y, de momento, no recibe el respaldo de un equipo de gobierno para detener esta caída. Situaciones como la falta clara de respuestas a muchos de los problemas que agobian la ciudad, las decisión de abrir la ciudad, los altos índices de contagios y de fallecimientos por Covid19 se han convertido en Cartagena en el desencanto de una ciudadanía que esperaba mucho más del alcalde.

Y es que ese porcentaje de favorabilidad, según la encuesta, es la que considera o cree que muchas de las situaciones que hoy enfrenta el mandatario no son culpa o responsabilidad de él y tratan de escudarse en un ‘retrovisor’ que no les ha permitido ver hacia el frente. El reto para el alcalde Dau está por delante y, según Óscar Brieva, representante de la firma encuestadora si el mandatario pretende cambiar su imagen debe asumir otra manera de enfrentar los problemas de la ciudad y dejar atrás el discurso revanchista y belicoso del que ya la gente se ha venido cansando.

Muy seguramente de no llegar a darse las respuestas que se esperan en lo sucesivo, en el próximo ejercicio que está proyectado para el mes de septiembre lo más seguro es que el mandatario distrital continúe en picada y lo más seguro es que un Dau que, como se dice popularmente, subió como palmera en sus inicios, termine reventándose contra el piso como coco y contra un pueblo al que se le comienza a agotar la paciencia.

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