Darle la cara al mar ha sido, a lo largo de la historia, un acto de sabiduría, coraje y visión. Las grandes civilizaciones han entendido que el mar no era una barrera, sino un puente: una fuente inagotable de vida, comercio, cultura y conexión.
Desde los fenicios hasta los pueblos del Caribe, mirar al horizonte marítimo fue sinónimo de abrirse al mundo, de abrazar lo desconocido y de construir futuro. Hoy Cartagena vuelve la mirada como un acto de justicia territorial, de desarrollo sostenible y de reconciliación con la historia.
La administración actual ha decidido adelantar proyectos fundamentales en los que el mar se ha convertido en su aliado estratégico. Precisamente ayer se retomó uno de ellos: el Festival Náutico que rememora aquellas balleneras en donde la Bahía de nuestra ciudad recobraba el protagonismo y la importancia que se integraba con un evento como el Reinado Nacional de la Belleza.
Pues bien, lo que se vivió ayer en la ciudad de Cartagena es un evento de talla internacional. Esta a la altura de las grandes urbes, colocando a la ciudad en un sitial privilegiado en donde se ha sabido aprovechar de manera magistral la riqueza natural de La Heroica. Lo que pasó ayer estuvo a la altura del Gran Festival de Río, Oktuber fest, Fin de año en Times Square y Fiestas de San Fermín.
Como diría un narrador deportivo: – Dumek estás nítido -. El alcalde, para fortuna de los cartageneros, está leyendo lo que la ciudad quiere y necesita: visión y proyección. Así las cosas, el primer día del Festival Náutico fue un éxito total. Más de 800 embarcaciones y 35 mil personas conectadas y disfrutando de las bondades del mar. Con una nómina de artistas locales e internacionales arrancó la fiesta que reunió a los cartageneros en un ambiente que avivó la sensación de que Cartagena está disfrutando sus Fiestas de Independencia.
Este es solo el comienzo de los grandes eventos que obligan a Cartagena y a las administraciones venideras a estar a la altura del mundo. Se convertirá lo que viene ocurriendo en el punto de anclaje para comenzar a ver que la ciudad no puede ni debe estar relegada sino que debe ser la protagonista de los más grandes eventos del planeta. Como dirían en los pueblos: ‘Cartagena no puede ser la hija de menos mae’ Dar un paso atrás no es una alternativa ni una opción.
¡Preparémonos porque lo mejor está por venir!

