Por Justo Javier Martínez – presidente JAC sector aeropuerto
Crear una Junta de Acción Comunal, con el lleno de los requisitos legales, cuando la ciudadanía lo considera necesario, para invocar la defensa de sus derechos y tener una verdadera representación ante las autoridades del Distrito, no tiene por qué ser inquietante ni sospechoso, a menos que tengamos argumentos y pruebas contundentes, con las que podamos demostrarlo, ante las autoridades correspondientes.
El derecho de asociación, de estirpe netamente constitucional, está consagrado en el artículo 38 de nuestra carta magna y no puede ser atacado con simples conjeturas, suposiciones o inquietudes. Intentar estas tretas con el equívoco y peregrino argumento de la libertad de prensa y de opinión, es simplemente solicitar patente de corso para la violación consentida de derechos fundamentales inalienables y personalísimos.
Usando el mismo razonamiento torcido, se podría pensar que atacar la creación de una Junta de Acción Comunal se da porque, de alguna manera, pone en riesgo dudosas actividades que se venían realizando bajo el paraguas de las cosas varias que se pueden hacer desde una Junta de este tipo. No tenemos esa forma de pensar desviada y violatoria del principio de la buena fe, no tenemos prevenciones ni intenciones disociadoras y por eso nunca hemos incurrido en ese tipo de conductas.
No se puede pretender dentro de los derechos de informar y la libertad de prensa, que el hecho de que un ciudadano tenga alguna relación con el gobierno distrital, de inmediato lo convierte en un delincuente que está utilizando su cargo para emprender actividades delictivas en complicidad con el gobierno. Este tipo de afirmaciones son injuriosas, y calumniosas y tan solo demuestran el afán de difamar a unas personas cuya actuación, ajustada a la ley, de alguna manera les causa molestias por la aparente pérdida de poder o de alguna otra cosa.
Es ingenuo y torpe pretender que las actividades de vigilancia y seguimiento a la inversión de recursos públicos, se limita a escribir unas suposiciones desconectadas y sin sustento argumentativo y probatorio. Es una falsa ilusión creer que periodismo serio, responsable y ético, tiene algo que ver con ofender a una comunidad por el simple hecho de hacer valer sus derechos constitucionales.
Pisa los umbrales de la ley penal quien, sin recato y con una alta dosis de temeridad e ignorancia, asevera que, en la creación de una Junta de Acción Comunal, tienen algo que ver con proyectos como la ampliación del aeropuerto Rafael Núñez, o el mejoramiento del Campo Deportivo, tareas que vienen siendo desarrolladas desde hace más de 50 años por los vecinos del sector que, cansados de la inoperancia, decidieron la nueva agremiación cívica.
Los cerca de doscientos vecinos que acompañaron la creación de la Junta de Acción Comunal de Crespo, Sector Aeropuerto, tenemos la total tranquilidad de haber actuado de buena fe y con imparcialidad, respetando la constitución, la ley y las buenas costumbres que nuestros ancestros nos inculcaron. Que cada quien sea juzgado por su propia conciencia. La defensa de nuestros vecinos merece este sacrificio.

