La inseguridad generada por robos de toda índole desde atracos en motocicletas hasta el desmantelamiento de los contadores de servicios públicos; las riñas con armas cortopunzantes entre indigentes, vendedores informales y turistas; la venta abierta de todo tipo de sustancias alucinógenas y alcohólicas en el espacio público; la prostitución y explotación sexual con menores; entre otras irregularidades que violan las normas de convivencia ciudadana, hacen de esta zona un nuevo antro en Cartagena de Indias.

Este lamentable panorama es el pan de cada día en el Centro Histórico de Cartagena, sin que la alcaldía tome el control, por el contrario, pareciese que fuera cómplice del caos delincuencial, preeminencia del tráfico automotriz, ordenamiento del espacio público y el desborde de todos los agentes perturbadores de la tranquilidad en la zona.

La presencia de la Policía es insuficiente para la demanda de ilegalidades e irregularidades que campean en el Centro Histórico las 24 horas del día. En las noches es cuando más se dispara el caos dado a que la rumba sin control permite mayor presencia de delincuentes, indigentes, vendedores informales, artistas callejeros, prostitutas; caos vehicular, parqueo en lugares no permitidos, ocupación del espacio público por diversas actividades; contaminación por ruido, entre otras anomalías, que perjudican la tranquilidad de residentes y huéspedes de hoteles, quienes vienen a Cartagena en planes familiares y sano esparcimiento.

El Colectivo de residentes Somos Centro Histórico señala que la alcaldía no ejerce autoridad, por el contrario, su actuar parece proteger intereses particulares sin importarle los vecinos y turistas que visitan a la ciudad por su patrimonio cultural, quienes en muchos casos son víctimas de robos y acosados por el microtráfico, explotadores de menores y los actores de la economía informal, entre ellos artistas callejeros, sobre todo los raperos. También, padecen por el caos vehicular.

Los agentes del tránsito son los principales ausentes del Centro Histórico, es por ello que el congestionamiento vehicular en la zona hace imposible la movilidad, a esto se le suma el parqueo en lugares no permitidos y la presencia de motocicletas con parrilleros que está prohibida en la ciudad vieja. Sin embargo, las motos se pasean como Pedro por su casa y en algunos casos se prestan para robos a mano armada.

También, afirma el Colectivo que las responsabilidades de este caos recaen en las dependencias de la Alcaldía como la Secretaría del Interior, entidad cómplice al levantar el toque de queda, y con ello, extender el horario nocturno a las actividades que generan el descontrol en el Centro Histórico, desconociéndose el uso del suelo mixto que tiene la zona. Todo eso contribuye al deterioro del valor histórico y social, porque incentiva el “turismo en excesos nocturno”, y posiciona a la ciudad como un destino de descontrol sexual.

Con esta situación se desfavorece la riqueza cultural y patrimonial y el título que ostenta Cartagena desde hace casi 40 años, que le permite, por su Centro Histórico, ser destino familiar para el descanso y esparcimiento de la infancia y adultos, al tiempo, que se aprende de la historia de Colombia e Iberoamérica.

El caos generado por el “turismo de excesos nocturno”, el favoritismo por el vehículo motor, la delincuencia, la informalidad, la contaminación por ruido, entre otras irregularidades, ya se refleja en la economía formal de la industria hotelera del Centro Histórico que viene registrando pérdidas con graves consecuencias en lo social, si bajan los ingresos se acentúa el desempleo en la ciudad.

Puntualiza el Colectivo Somos Centro Histórico que no solo es la ausencia de las anteriores dependencias de la Alcaldía, también, la Gerencia de Espacio Público y el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, IPCC, brillan por la falta de ejercicio de autoridad. Tanto el comercio formal como informal se apoderan del espacio público, y para ellos, no hay control alguno. Es el imperio de la ilegalidad.

En más de una comunicación, el Colectivo ha recomendado al IPCC que regule las actividades de la informalidad con soluciones que se armonicen a la dinámica del Centro Histórico. Se ha ventilado, sin respuesta, la propuesta de que se definan espacios adecuados para las muestras de los músicos de calle y ventas de comidas tradicionales, ahí, no ha pasado nada. El problema cada día es peor.

Por último, es nulo el ejercicio de la Secretaría de Participación en aras de una solución a los habitantes de calle que se han incrementado en el Centro Histórico, ello, permite que se aumente el robo y la mendicidad en muchos puntos de esta área de la ciudad. Todo eso, también contribuye para que el turismo familiar y cultural se desestime como destino en Cartagena de Indias.

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