Ocho días se cumplirán el próximo martes del crimen del fiscal antidrogas paraguayo Marcelo Pecci en la isla de Barú cuando el funcionario judicial disfrutaba de su luna de miel, al lado de su esposa la periodista Claudia Aguilera Quintana. El sicario llegó a bordo de una Jet Sky y tras desenfundar su arma, le disparó tres tiros el funcionario judicial que acabaron con su vida. Está claro que un hecho como este reclama, más allá de las ruedas de prensa de las autoridades y sus pronunciamientos, capturas y respuestas contundentes por parte de las autoridades.

Hasta el momento se tienen pistas, retratos hablados y más de cien pruebas recaudadas por parte de los investigadores que han puesto de presente si el Director de la Policía colombiana, general Jorge Luis Vargas tiene o no la llave con la que pueda salir del laberinto en el que se encuentra y dar con los responsables de este hecho y comenzar a esclarecer un crimen que generó el rechazo de la comunidad internacional.

La paciencia parece agotarse. Familiares y allegados del fiscal Pecci claman para que su muerte no quede en la impunidad. En Paraguay, durante el último adiós clamaban para que el legado del fiscal Pecci se mantuviera vivo y no declinar en la lucha contra las mafias, las mismas que parece acabaron con la vida del reconocido funcionario judicial.

Si algo se les abona hoy a las autoridades es el trabajo de investigación con el que han logrado unificar criterios para determinar quiénes estarían involucrados o a quién le hubiera interesado acabar con la vida del fiscal paraguayo.

La conclusión a la que han llegado es que el trabajo y las tareas adelantadas por el funcionario judicial fueron determinantes para asestar duros golpes a las mafias y grupos de terrorismo. Sus acciones generaron un reconocimiento en su tierra natal.

Igualmente generaron la incomodidad en esas mafias que, con sus tentáculos, logran establecer lazos que se extienden a lo largo y ancho del planeta, y que por momentos, dan la impresión de que todo es permeado por sus capitales. Todo parece sucumbir a sus intereses.

Las investigaciones han permitido establecer que el determinador o autor intelectual del crimen de Pecci se dio desde su tierra natal. De allí que las autoridades visitaran varios centros penitenciarios paraguayos a fin de seguir la pista que permitiera establecer el contacto entre las dos naciones. El sicario está plenamente identificado y se dice que no ha salido de la ciudad Heroica. Las acciones y las investigaciones no paran pero se exige celeridad.

Frente a los cuestionamientos, las autoridades han señalado que el trabajo avanza de buena manera. Esta semana que entra debe ser determinante para entregar resultados y que el general Vargas, director de la Policía Nacional demuestre que logró encontrar la llave que le ha permitido salir del laberinto.

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