Por Rubén Rodríguez García

Se sorprenden hoy gratamente los cartageneros cuando ven que en su ciudad nativa hay una persona que, como Dumek Turbay, piensa en darle brillo y esplendor a lo que, en su momento, el Tuerto López definió como sus zapatos viejos o, aún mejor, el Corralito de Piedra.

Mientras prácticamente todo un grupo de personas convertidas en águilas caudales avanzan a buen ritmo con el importante apoyo de la ciudadanía que clama a gritos obras y desarrollo en procura de darle el realce que requiere la ciudad otros, como caterva de vencejos, insisten en ponerle palos a la rueda y detener el progreso y el desarrollo que piden en el Noble Rincón de los Abuelos.

Preocupante que aquellos vencejos (léase algunos líderes, veedores y demás) que están plenamente identificados, insistan en que el avanzar se convierte en una amenaza latente y que en todo momento hay que hurgar para colocar tropiezos a costa de lo que sea en procura de cobrar papeles protagónicos.

Pese a los embates y ataques que le han propinado a la ciudad, Cartagena ha sido tan Heroica que ha soportado igual en la época de la colonia como en su historia reciente de interinidad con más de diez años. El reto que aún se enfrenta y que no ha sido superado es llegar a ser una ciudad prospera como lo amerita la sede alterna del Gobierno Nacional.

Los desafíos asumidos por parte de la actual administración se fundamentan entonces en dejar atrás cuestionamientos y discusiones que no aportan ni permiten edificar para el futuro. Es necesario que aquellos vencejos entiendan que no tienen espacio y que, en lugar de generar obstáculos, hoy es necesario que se tiendan puentes.

Atrás quedó aquella ciudad de folletín que fue arrasada por el palabrerío, la ofensa, el insulto y la desidia para dar paso a la verdadera acción. Cartagena necesita avanzar y mirar que, aunque el tiempo perdido no se va recuperar, es el momento de empezar a cimentar un mejor porvenir.

El respaldo del cartagenero de a pie ha sido fundamental en estos procesos que apenas comienzan. De buena manera se ve que hay liderazgo y autoridad. Lo importante es seguir con la transformación de una ciudad que espera en todo momento demostrar ese cariño que se le tiene a los Zapatos Viejos.

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