Por Rubén Rodríguez
Cachacos, vallunos, paisas y demás han aprovechado esta contienda política en Cartagena para darse su baño de popularidad y desde los sitios emblemáticos invitar a votar por uno u otro candidato o candidata cuando en realidad en sus regiones no han sido capaces de consolidar su liderazgo o, en el peor de los casos, no gozan del prestigio o respaldo que dicen tener. Han pasado con más pena que gloria.
Y en este último caso particular, hablo por ejemplo del exalcalde tristemente célebre Daniel Quintero, quien no logró cimentar su propuesta en la capital antioqueña y, sin embargo, llegó a Cartagena a impulsar la campaña de José Luis Osorio, a quien muy seguramente no por cariño le decían desde la universidad ‘cucaracho’.
Recorrió Quintero con su ‘cucarachito’ la zona del mercado de Bazurto y el Centro Histórico de Cartagena. Y precisamente en el sector amurallado de la ciudad su presencia no fue bien recibida y casi que de manera literal, como se espantan las cucarachas con escoba en mano, un ciudadano paisa lo increpó y le dijo:
«No, pero qué venís acá a embaucar a la gente, ome rata hij…. ¿qué hace ese ladrón?, ombe. Respeta, respeta a Cartagena hombre, respeta», vociferó el manifestante. En otro momento, gritó en repetidas ocasiones: «Fuera Quintero, fuera Quintero». Lo anterior es tomado de la nota de El Tiempo.
Un panorama similar fue el que se vivió con Judith Pinedo, conocida como la Mariamulata a quien, entre otras cosas, le será revisado el fallo que ordenó su libertad por parte de la sala plena de la Corte Suprema de Justicia. Esto deja un panorama claroscuro para Judith Pinedo pues aún en la ciudad hay quienes consideran que esa sentencia tiene sus bemoles.
Pero bien, a la Mariamulata la acompañó ‘el impoluto, prístino y casi que como bajado de los cielos’, Ariel Ávila el representante a la Cámara quien aterrizó en la ciudad y en los mismos escenarios emblemáticos de Cartagena pidió que se votara por Judith Pinedo pues, según él, es la mejor opción para la ciudad.
Una semana antes asistimos los cartageneros a un debate que dejó más dudas que certezas en lo que pretenden los cachacos con Cartagena y los intereses que persiguen en la ciudad. El debate del Canal Caracol al que no asistió ni un solo periodista local (pudieron tener al veterano corresponsal Carlos Cataño) y luego en el post debate solo con cachacos quienes, como palabra ‘divina’, atinaron a definir quién ganaba y quién perdía.
El triunfo se lo dieron a la Mariamulata y la derrota a Dumek Turbay. La primera perdida en las encuestas y la intención de voto con una campaña que le ha costado despegar; mientras que el segundo, liderando los sondeos de opinión hoy en la ciudad siendo el candidato a derrotar.
Finalmente el valluno Alexander López del Pacto Histórico vino a darle un espaldarazo a la campaña de Javier Julio Bejarano y de paso encarar al exalcalde Quintero a quien le dijo a través de su cuenta de X:
«Sr Daniel Quintero @QuinteroCalle bájele a la arrogancia y al irrespeto, las bases y la dirección nacional de 8 partidos del @PactoCol y gran parte movimiento social de Cartagena junto a otros sectores políticos de la ciudad respaldan la valentía y el liderazgo de @javierjuliob para que sea el alcalde de nuestra Gran Cartagena del alma, joven estudioso y preparado para esta hermosa misión, me reafirmo que el tiene todo el respaldo de la dirección política del pacto a nivel nacional y local, como también de nuestras bases», escribió López en su cuenta de X.
Egos, envidias, ‘dimes y diretes’ hacen parte de este grupo de candidatos denominados alternativos donde han imperado más los ataques, las ofensas y las faltas de respeto. El primero, José Luis Osorio, no se sabe si es paisa o cartagenero y suele en reiteradas oportunidades confundir sus acentos; la segunda, la Mariamulata ha acudido a sus tiempos remotos en que fue alcaldesa pero ‘no todo tiempo pasado fue mejor’; y finalmente, un Javier Julio Bejarano que se enfrascó en el ataque a Dumek Turbay pero ha podido hacer más con sus propuestas. La politiquería de la izquierda, traducida en el balde de cangrejos, lo frenó y hoy el tiempo le pasa factura.
El mensaje es claro y contundente: no por más atacar y despotricar del otro se sumarán votos. Esto es con propuestas para una ciudad que está sumergida en la crisis y que requiere cuanto antes que un buen alcalde la saque del estado de postración en el que se encuentra. Cartagena se respeta, Carajo.

