Cartagena avanza con determinación hacia un futuro más organizado, sostenible e inclusivo. El reciente anuncio de la Secretaría de Planeación sobre el cierre de la fase de diagnóstico y el inicio de la formulación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT) marca un hito clave en la planificación urbana del Distrito. Esta no es solo una actualización técnica del modelo territorial, sino la consolidación de un proceso donde la participación ciudadana, la evidencia técnica y la visión de largo plazo se conjugan para transformar la ciudad.

Un diagnóstico riguroso con enfoque ciudadano

El diagnóstico del POT se construyó sobre cinco dimensiones fundamentales: institucional, económica, sociocultural, funcional y ambiental. Este enfoque integral permitió una radiografía completa del estado actual de Cartagena, identificando desde problemas estructurales como el déficit en movilidad e infraestructura, hasta oportunidades claves para el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental.

Lo más destacable es que este proceso no se quedó en manos de técnicos o consultores. Más de 2.000 personas participaron en 80 encuentros ciudadanos, lo cual permitió incorporar diversas visiones de ciudad, desde jóvenes, mujeres, población LGBTIQ+, personas con discapacidad y comunidades étnicas. Esta participación activa no solo legitima el proceso, sino que garantiza que las decisiones futuras reflejen la diversidad y complejidad del territorio cartagenero.

Un enfoque con visión de futuro

El POT no es una simple herramienta normativa, es un instrumento de planificación estratégica para enfrentar los desafíos del presente y del futuro. El secretario de Planeación, Camilo Rey, destacó que el nuevo POT abordará temas críticos como el cambio climático, las inundaciones, la ocupación inadecuada de cuerpos de agua, la cobertura de servicios públicos, la vivienda digna y la movilidad sostenible.

Esta visión anticipatoria es vital en una ciudad donde el crecimiento urbano descontrolado ha generado inequidades y tensiones sobre el uso del suelo. Al integrar aspectos como la transición ecológica, la equidad social y la calidad del espacio público, el POT busca garantizar una ciudad más justa, resiliente y vivible.

De la planificación a la acción

Lo que sigue es la formulación del documento técnico, el cual será concertado con entidades como EPA Cartagena y Cardique, y posteriormente presentado al Consejo Territorial de Planeación y al Concejo Distrital. Este proceso, que se espera esté concluido antes de finalizar el año, definirá las apuestas de mediano y largo plazo para el desarrollo de Cartagena.

No menos importante es la voluntad política de mantener el proceso abierto a la ciudadanía. El secretario Rey anunció que en agosto iniciará una nueva etapa de participación con los sectores sociales y gremios, asegurando que el POT no sea solo un documento técnico, sino un pacto colectivo por la ciudad que todos y todas soñamos.

Una oportunidad que no se puede perder

Cartagena tiene en el POT una oportunidad histórica para ordenar su crecimiento, garantizar el acceso equitativo al desarrollo urbano y preservar sus riquezas naturales y culturales. Es hora de superar la improvisación y el corto plazo. Este proceso —basado en diagnósticos sólidos, participación ciudadana y criterios de sostenibilidad— merece el respaldo de toda la sociedad cartagenera.

En momentos en que el país demanda ciudades más humanas, resilientes e inclusivas, Cartagena da un paso al frente con un modelo de planificación que prioriza la vida, la equidad y el bien común.

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