Es cierto. Ningún gobierno en el mundo estaba preparado para atender una pandemia como la que atacó a la humanidad en los actuales momentos. No se contaba con las medidas pertinentes ni los planes de acción a fin de contrarrestar su propagación mortal. Era difícil establecer un plan de acción o presupuesto para atender el Covid.

Fue por esta razón que el Gobierno Nacional al ver la crítica situación que afrontaba la ciudad de Cartagena, en medio de un sinnúmero de pendejadas y malas decisiones, decide tenderle la mano y coadyuvar para que en menos de dos meses se lograra superar la emergencia. Los agradecimientos van entonces para un gobierno que estuvo al tanto y se sintonizó muy rápidamente para que el virus no siguiera marcando los índices de mortalidad que venían señalando.

Pero más allá de ciertas circunstancias que no están previstas para ningún gobierno, hay otras que por sí solas, se registran año tras año en una ciudad como la nuestra y a la que se le debe hacer frente. Y pasamos entonces a hablar de las inundaciones como un tema para el que, contrario al del Covid, se debe estar preparado y tener listo en el escritorio un Plan de Emergencia para atender los diferentes barrios de la ciudad.

Pasó este fin de semana y dejó abierto el debate sobre el manejo de circunstancias como estas por parte de la administración. Un gabinete que evidencia que cada quien va por su lado y que no hay una sincronización porque el líder anda escribiendo mensajes al Fiscal General de la Nación para que le cambien en la ciudad los Fiscales de las Unidades de Delitos Contra la Administración Pública.

De las inundaciones y este drama que vive la ciudad cada vez que llueve es muy poco el show mediático que puede montar un alcalde y más bien delega en quién sabe quién para que atienda sin un plan de acción contundente estas emergencias que sumieron a la ciudad en un ambiente en el que nadie sabía qué hacer.

El corre – corre fue por todos los sectores de una Cartagena que ve cómo la administración distrital no responde a ninguna de las necesidades y más bien trata de pasar de agache ante los verdaderos problemas; mientras que el medio local escrito más importante de la ciudad, intenta limpiar la desprestigiada imagen de un mandatario que no cesa en esa labor de creerse veedor y hacer señalamientos que no llevan a ninguna parte pues las retractaciones han venido una tras otra.

Los problemas de la ciudad no dan espera e igualmente los macroproyectos de los cuales poco a poco se han ido dejando en el olvido. Recordarle al mandatario distrital que las administraciones pasan a la historia por la labor que se adelante y por las obras y los proyectos que logre concretar. Un año ha pasado para el alcalde Dau y no se ha visto algún planteamiento en concreto para dejar huella en esta ciudad que depositó su voto de confianza en un alcalde anticorruptivo y que hoy tiene a dos de sus funcionarios suspendidos y varios escándalos que sacuden los cimientos del Palacio de La Aduana.

Dau será recordado con más pena que gloria pues dicen en los pueblos que ‘por el desayuno se sabe cómo será el almuerzo’. Y la verdad el desayuno en este primer año de gobierno no dejó sino frustraciones, peleas, suspensiones y un show que no para desde el momento en que se ha posesionado. Lo que deparan los años restantes del gobierno Dau no podrá ser diferente a lo que ha mostrado hasta el día de hoy. Lo que está quedando en evidencia con todo esto, es que la ciudad va de mal en peor.

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