Por Rubén Rodríguez García
Nos alegra ver que la ciudad recupera su brillo y esplendor. La Semana Santa se convirtió en ese gran desafío para una administración que logró superar las expectativas y brindó a través de la estrategia ‘Cartagena como destino religioso’, un portafolio de servicios y actividades que hicieron de la ciudad un destino agradable y acogedor.
Es bueno recordar que en 2024 la ciudad aumentó la llegada de pasajeros internacionales en un 22 %; y durante la temporada turística 2024-2025, más de 850.000 visitantes llegaron a la ciudad. Los números respaldan a una administración que se ha fajado a trabajar en equipo para atraer a los visitantes y turistas que decidieron pasar la temporada de Semana Santa en Cartagena.
Y aunque aún no se conocen los resultados de la última estrategia lo que si es cierto es que la ciudad se vio como en tiempos inmemoriales. Cartagena estuvo llena de visitantes por todas partes. Atrás quedó ese turismo mochilero que poco o nada deja para dar un vuelco a la ciudad que acoge al turismo familiar y abre un abanico de posibilidades que van desde eventos deportivos, muestras gastronómicas y la tradicional celebración de la semana mayor en cada uno de los templos católicos que se encuentran ubicados en el Centro Histórico.
Hubo de todo y para todos. Como sacado de una novela de García Márquez, desde el Muelle de los Pegasos zarpó el crucero ‘AmaMagdalena’ con un grupo de turistas, que se gozaron la fiesta en el departamento de Bolívar y que llegaron a Mompox para vivir una Semana Santa diferente, llena de magia, fe y esperanza.
Que hubo lunares, si, tal vez los hubo pero ellos se van superando y no son más que aquellas debilidades que se transforman en las oportunidades del mañana. Tremenda Semana Santa en la ciudad donde todo estaba en su puesto y parecía brillar para darle la bienvenida a los miles de turistas. Sería interesante ver los análisis que puedan hacer entidades como Funcicar o Cartagena Cómo Vamos en relación a la apuesta del turismo en esta administración.
El reto sigue para el futuro porque la temporada alta en la ciudad no se detiene. Desde ya hay que plantear otras posibilidades de disfrute para mediados de año. La fe y la esperanza siguen intactas en una ciudad que aguardaba ver la luz al final del túnel donde estaba debido al mal manejo administrativo que le venía dando William Dau.
La situación ha cambiado y la administración del alcalde Dumek Turbay le está apostando a esa transformación para bien. Los aires de una ciudad renovada se sienten y Cartagena hoy ha recobrado ese brillo y esplendor del que tanto nos están hablando.
¡Se está avanzando por buen camino!

