Quince días han transcurrido del crimen de Francisco Luis Correa Galeano en una celda del pabellón 32 de la cárcel La Picota. Esta persona fue considerada, según las investigaciones, como el cerebro en el asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci, hecho que se registró en la isla de Barú, el 10 de mayo de 2022, sin que hasta el momento se establezca quién fue el determinador o también conocido como autor intelectual.

Las dudas están a la orden del día y aún no se conocen los pronunciamientos por parte de las autoridades. Ante este panorama desde la Red de Veeduría a la Rama Judicial, Vejuca, a través de su representante Erick Urueta Benavides se solicitan respuestas de la investigación y que, se conozcan cuanto antes los resultados de la misma.
«Es preocupante y muy extraño lo que sucedió teniendo en cuenta que La Picota es un centro carcelario de máxima, mediana y mínima seguridad. Además se debe tener en cuenta que ha albergado a narcotraficantes, guerrilleros y delincuentes comunes. Entre los presos notables que han estado en La Picota están Alvaro Cruz, gobernador de Cundimarca; Bernardo, el Ñoño, Elías; Carlos Pizarro Leongomez; Emilio Tapias; Jesús Santrich; Kiko Gómez y Musa Besaile. Siendo este complejo carcelario donde han estado estos presos debía contar con las medidas de seguridad necesarias para preservar la vida y en este caso de Francisco Correa Galeano», precisó Urueta Benavides.

Asegura el líder y veedor cartagenero que llama la atención que al cerebro del crimen del fiscal paraguayo no se le brindó la protección por parte de la dirección del centro carcelario; caso contrario, asegura Urueta, se le dieron todas las garantías a un procesado como el pederasta y violador de niños Luis Alfredo Garavito.
«En este caso particular estamos hablando del cerebro de un homicidio del orden internacional porque se trataba de un fiscal que combatía las redes del narcotráfico. Se trataba de una persona que era testigo clave en el crimen de Marcelo Pecci. En el caso de Garavito, se conoció que probaban los alimentos antes que él los consumiera y solo lo peluqueaba una persona de confianza y nadie podía tocar a Garativo porque tenía protección de las Naciones Unidas», sostiene Urueta.
Es a partir de instancias como estas que se indaga sobre las medidas de seguridad en La Picota que mantiene el Instituto Nacional Penitenciario, INPEC y las investigaciones deberán demostrar el nivel de responsabilidad que recae sobre este último.
«Se tiene conocimiento que aún no ha sido destituido el director de La Picota Johan López Sánchez pero si hay en curso una investigación disciplinaria que deberá dar unos resultados y conclusiones que deben dar con su despido», concluyó Urueta.

