Por Rodolfo Díaz Wright

En una reunión de importantes dirigentes cartageneros, un periodista de esos encopetados del altiplano, se despachaba a su antojo, dibujando la caótica y apocalíptica situación que vivía el país. En su opinión, como siempre incontrovertible, el país se encontraba al borde del abismo, era inviable y poco faltaba para, algo así, como la última noche de Macondo.

Un viejito que lo miraba y de puro gusto se saboreaba, levantó la mano y espetó al brillante expositor: Oiga docto, yo ya me estoy asustando con todo eso que usted dice pero,  cuénteme una cosa: usted no es el mismo que entrevista a los alcaldes del país? Porque, Galán dice que Bogotá es un paraíso, Fico dice que Medellín esta volando, Alex que barranquilla es otro nivel, Dumek que Cartagena es una Super ciudad, Eder que Cali es pachanga pura, entonces de que país es ese que usted nos está hablando?

La actuación del grupo de alcaldes que en el congreso de la Andi,  se encaramó a la tarima con una bandera y cantando Colombia Tierra Querida,  no solo recibió un respaldo abrumador, tanto de la asistencia en el evento, como en redes sociales y medios masivos del país, sino que le dieron la razón al viejito repelente: parece que en concepto de los líderes regionales, una cosa es lo que miran en el centro político del famoso esquema gobierno, oposición y otra la que viven los alcaldes que con esfuerzo, sacrificio y mucha creatividad y trabajo serio, están jalonando el desarrollo del país

El mensaje de unidad nacional presentado por los alcaldes, fue bien recibido y podría marcar un nuevo derrotero en el manejo del país.  Contrasta  con la situación actual de la oposición y el gobierno, más centrada en ataques personales, discurso polarizante, falta de juicio en el análisis del país y enfocados en debates políticos ideológicos inanes, mientras el resto del país se mantiene sin un rumbo seguro.

Es claro y evidente que mientras hay un ambiente de desazón y desconfianza en el país político y mediático, en las regiones, especialmente en las principales ciudades capitales, se nota un ambiente de progreso, desarrollo, prosperidad, cambio y confianza. Esto indica claramente, que estamos requiriendo  una descentralización más profunda,  un manejo regional de las situaciones clave del país, especialmente de los modelos económico, social y político.


La Constitución de 1991 nos dio la Ley de Ordenamiento Territorial como una herramienta para gestionar este modelo de autonomías regionales. Es por eso que se espera que en las campañas políticas a la presidencia del próximo año, el discurso que predomine sea un discurso de autonomía regional, un discurso de descentralización profunda y un discurso en donde definitivamente el país empiece a manejarse desde las regiones, modelo que viene mostrando eficacia y desarrollo equilibrado.

La descentralización y la autonomía real, permitiría un desarrollo más efectivo y acorde a las necesidades específicas de cada región, fomentando el  equilibrio y la confianza en  las instituciones. Las Ligas de alcaldes y gobernadores tienen la palabra.

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