Hoy el folclor está de luto. A los 94 años falleció el maestro Náfer Durán, rey vallenato y símbolo de la tradición musical de nuestro Caribe. Nuestro colega John Javier Acosta Rodríguez lo entrevistó recientemente, en una conversación llena de recuerdos y anécdotas que reflejan su disciplina y autenticidad.
Durán, quien cada mañana barría el frente de la casa de sus padres para que nunca se viera abandonada, nos dejó un legado de constancia y amor por la música. En homenaje a su vida y obra, reproducimos una de sus últimas entrevistas, donde el acordeón y la palabra se convierten en testimonio de una leyenda viva que hoy despedimos.
John Javier Acosta: Maestro, ¿qué tal?
Náfer Durán: Bueno, gracias a Dios, estamos bien. Hay que decir que bien siempre.
John Javier Acosta: ¿Cuántos años tiene?
Náfer Durán: 94.
John Javier Acosta: Toda una vida dedicada a la música, ¿cierto?
Náfer Durán: Claro. Esa música de nosotros, los Durán, es empírica, natural. Nosotros nacimos trabajando en finca, en las Cabezas, Uquerres, Piñeres. En los años 30 o 40 el acordeón no tenía gran importancia.
John Javier Acosta: ¿Quién fue el primero de los Durán que interpretó el acordeón?
Náfer Durán: Luis Felipe Durán Díaz, el mayor de nosotros. Nació en 1916, antes de que existiera el Festival Vallenato. Fue Consuelo Araujo y López Michelsen quienes le dieron valor a la música con el festival.
John Javier Acosta: ¿Por qué lo consideran el rey del tono menor?
Náfer Durán: Porque lo he demostrado. No es fácil tocarlo. La poesía es una cosa y la melodía otra. El acordeón tiene 31 pitos y hay que saber manejarlos para lograr ese tono.
John Javier Acosta: ¿Cómo fue su niñez?
Náfer Durán: Nacimos y crecimos en El Paso. Solo estudiamos hasta quinto de primaria, pero hemos representado a Colombia internacionalmente, sin diplomas ni pergaminos.
John Javier Acosta: ¿Por qué cree que Alejo Durán, su hermano, sobresalió como primer rey vallenato?
Náfer Durán: El estilo depende de cada acordeonero. Si a usted le gusta el de Alejo, ese es el mejor para usted. El jurado verdadero es el público.
John Javier Acosta: Usted compuso canciones auténticas, basadas en vivencias. ¿Qué diferencia hay con los compositores actuales?
Náfer Durán: Lo mío es natural, empírico, sin pentagrama. Hoy hasta niños de ocho años tocan piezas de Alejandro Durán en el festival.
John Javier Acosta: ¿Qué recomendación da a las nuevas figuras del acordeón?
Náfer Durán: Que toquen y aprendan bien las piezas, respetando al autor. Y si inventan, que lo hagan con su propio estilo.
John Javier Acosta: ¿Cómo fue su paso para grabar con Diomedes Díaz?
Náfer Durán: En 1976 fui el noveno Rey Vallenato. Codiscos me llamó para grabar. Emilio Viedo me presentó a Diomedes, aunque no le tenían fe comercialmente. Yo acepté y el resultado fue un éxito: nadie superó su voz ni su estilo.
John Javier Acosta: ¿Qué recuerda del día que fue coronado rey vallenato?
Náfer Durán: Para ser rey se necesita capacidad de ejecución e inteligencia para componer. Gané con la puya La Zoológica, inspirada en lo que conocía: animales y la vida en el campo.
John Javier Acosta: ¿Cómo fue su niñez con el ganado?
Náfer Durán: Nuestro abuelo tenía más de cien reses. En esa época todos tenían ganado. Nos tocaba ordeñar y apartar terneros, a veces con barro hasta las rodillas.
John Javier Acosta: ¿Cómo ve la música vallenata hoy?
Náfer Durán: No critico nada. Las generaciones cambian, las costumbres también. Lo que sí era difícil antes era estudiar. Yo solo llegué a quinto de primaria, aunque tuve una beca para Santa Marta que no pude aprovechar.
