El alcalde presentó ante el Concejo de la Ciudad un proyecto de acuerdo que busca otorgarle facultades para crear una empresa 100% pública encargada de operar el servicio de agua potable y alcantarillado. Con esta iniciativa, la administración rompe definitivamente con Veolia como operador y apuesta por devolver el control del recurso hídrico a manos de la ciudad.
Según el mandatario, la tranquilidad de contar con agua y un sistema de alcantarillado eficiente solo puede garantizarse si la operación está bajo una empresa pública. “El agua es un derecho fundamental y debe estar en manos de la ciudad”, enfatizó durante la presentación del proyecto.
La propuesta abre una discusión intensa en el Concejo, que se extenderá durante todo el mes de julio. Allí se analizarán los alcances de la iniciativa, su viabilidad financiera y el impacto que tendría en la prestación del servicio para miles de hogares.
La administración mantiene firme su posición: el modelo público es la vía para asegurar estabilidad y confianza en el suministro de agua. El alcalde insistió en que no se trata de un enfrentamiento con operadores privados, sino de una decisión estratégica para garantizar un servicio esencial.
Con este proyecto, la ciudad entra en un momento clave. El debate en el Concejo definirá si se avanza hacia un modelo público fortalecido o si se mantienen esquemas anteriores. Lo cierto es que el agua y el alcantarillado se han convertido en el centro de una discusión que marcará el futuro urbano y social de la ciudad.
