Este año ha iniciado con muy buenos augurios para Cartagena. La lógica es clara: estamos en el tercer año de gobierno, y los resultados empiezan a ser visibles. El primer año fue de estructuración, planeación y consecución de recursos; el segundo, de ejecución inicial de proyectos; y ahora, en este tercer año, la ciudad recibe las obras y transformaciones que tanto esperaba.
No cualquier ciudad inaugura tres hospitales en apenas dos años. El Pozón, Canapote y Mandela son hoy símbolos de un compromiso cumplido: infraestructuras modernas, con calidad clínica y tecnológica, y un equipo humano altamente especializado. Estos hospitales representan el derecho a la salud y la vida digna para miles de cartageneros.
Cinco nuevas instituciones educativas, junto con la reconstrucción de otras como el INEM, serán entregadas este año. La apuesta por la educación es la base de una Cartagena que se proyecta hacia el futuro con oportunidades para sus jóvenes.
Parques, instalaciones deportivas y más de 200 kilómetros de vías en construcción consolidan una transformación urbana que se siente en cada barrio. Hoy, los comentarios de la ciudadanía son de gratitud y tranquilidad, porque las obras están mejorando su calidad de vida.
Este gobierno ha demostrado que cuando existe un plan, un equipo y recursos, los derechos se convierten en realidades: salud, seguridad, disfrute, educación y bienestar. La visión de Cartagena Ciudad de Derecho se materializa en cada proyecto entregado, devolviendo a la ciudadanía lo que le pertenece por justicia.
En medio de estos logros, se despide Camilo Rey, arquitecto de los planes que hoy se consolidan. Su legado es un plan de desarrollo que seguirá guiando la transformación de la ciudad. Cartagena le agradece su visión y compromiso.
El 2026 será recordado como el año de la consolidación. Un año de buenas noticias, de felicidad compartida y de transformación palpable. Cartagena avanza con paso firme hacia una vida más digna para todos sus habitantes.

