Mañana, 26 de enero, a las 10:00 de la mañana, Cartagena vivirá un momento histórico con la entrega oficial del hospital de Nelson Mandela. Diez años de abandono y promesas incumplidas para un sector de la ciudad que, poco a poco, se fue resignando a ver en esa mole de concreto un ‘elefante blanco’ abandonado y echado a su suerte.

Con la entrega de este nuevo centro asistenciales por parte de la administración del alcalde Dumek Turbay la expectativa de la comunidad es total. La salud dejó de ser una promesa para convertirse hoy en un eje tangible de transformación. Queda demostrado que cuando se gobierna con visión y compromiso, los resultados se traducen en obras que dignifican la vida de las comunidades.

La entrega de los centros asistenciales de Canapote y El Pozón fueron los caminos que permitieron consolidar hoy la inauguración del hospital de Nelson Mandela. Tres hitos que no solo representan infraestructura moderna, sino también un mensaje claro: la salud es un derecho que debe estar al alcance de todos, sin importar el barrio ni la condición social.

En Canapote y El Pozón, las comunidades encontraron un espacio cercano para atender sus necesidades básicas, símbolos de inclusión en sectores que por años reclamaron atención. En Nelson Mandela, el hospital se erige como un faro de esperanza para miles de familias que ahora cuentan con servicios médicos de calidad en su propio territorio.

Estas obras son más que ladrillos y paredes; son testimonios de confianza, de respeto por la dignidad humana y de un gobierno que entiende que la verdadera riqueza de una ciudad está en el bienestar de su gente.

La salud como prioridad no puede ser una frase de cajón, hoy se transforma en una política pública que se materializa en cada consulta, en cada tratamiento, en cada vida que se salva gracias a la cercanía de un centro asistencial. Los cartageneros deben celebrar estos avances, pero también asumir el reto de cuidarlos, mantenerlos y exigir que el compromiso con la salud continúe más allá de esta administración.

Se ha marcado un antes y un después en la salud de Cartagena con la entrega de estos tres centros asistenciales. Esta administración ha dejado un legado que trasciende la obra física: ha sembrado confianza en las instituciones y esperanza en los corazones de miles de cartageneros. Que estos espacios se conviertan en guardianes de la vida y en símbolos de un futuro más justo, recordando que el verdadero progreso se mide en la dignidad y bienestar de la gente.

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