El éxito del Buena Vida Beach Festival, realizado en las paradisíacas playas de Punta Canoa, es una demostración contundente de la capacidad de desarrollo turístico que Cartagena viene consolidando. No se trata únicamente del Malecón del Mar o de la renovación de Playa Azul en Blas de Lezo, sino de un corredor costero que se extiende hacia Punta Canoa y Manzanillo, donde apenas comienzan a gestarse proyectos de gran escala.

La población local vive una verdadera fiesta. Por primera vez en su historia, Punta Canoa ha tenido la oportunidad de mostrar que puede sostener grandes desarrollos turísticos y, al mismo tiempo, aprovechar el aporte económico que generan estos eventos. Los pobladores han estado plenamente involucrados: atendiendo, vendiendo, participando y disfrutando de un festival que les abrió posibilidades insospechadas.

La puesta en escena ha sido de primer nivel, con logística impecable y un control coordinado entre autoridades y ciudadanía. El resultado: una actividad fantástica en la que todos han gozado y obtenido beneficios tangibles. Este logro refleja la visión de la Secretaría de Turismo y de la Alcaldía de Cartagena, que han entendido el turismo como motor económico y social.

Cartagena necesitaba esquemas que atrajeran visitantes nacionales y extranjeros a gran escala, y el Buena Vida Beach Festival lo ha conseguido. Ahora el reto es consolidar este festival y multiplicar experiencias similares en otras playas del norte, como Playa Azul, que esperan ser trabajadas y desarrolladas. Porque cada nueva iniciativa turística no solo embellece la ciudad, sino que fortalece la economía y la identidad de sus comunidades.

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