Poco a poco se han ido resolviendo una serie de situaciones de la ciudad de Cartagena que estaban categorizadas como imposibles. Situaciones, unas de alta complejidad, otras de larga y vieja data, pero a los que la ciudadanía se había acostumbrado simplemente a verla como algo imposible de resolver.

Una de ellas era precisamente lo que en una época se llamó Chambacú. Desde cuando se decidió trasladar Chambacú hacia varios centros de la ciudad quedó un problema vigente que se fue agrandando hasta el punto de que en un momento dado prácticamente ya se creía que volvió y que revivió Chambacú, que resucitó y nuevamente estaba instalado ahí cerca al centro.

Sin embargo, en esta ocasión, la administración distrital tomó la decisión y finalmente se eliminó y se trasladó Chambacú. Hoy ese sector pasa a ser parte ya de un área disponible para la ciudad de Cartagena para su desarrollo. Y bueno, así así conocemos varios casos iguales. Por ejemplo, tenemos El Laguito, un cuerpo de agua que hace mucho tiempo se degradó por razones de intervenciones indebidas y se contaminó. Pensamos todos que El Laguito nunca iba a resolverse.

Inclusive había quienes pensaban que había que esperar que terminara de secarse para levantar proyectos urbanísticos. Pero bueno, casualmente arrancó el proyecto para recuperar El Laguito. O sea que otro improbable, otro insoluble, otro imposible que también se resuelve.

Y así se acabaron los peajes. También parecía que eso era absolutamente imposible resolverlo y se acabaron. Y hace rato que ya no existen los peajes y prácticamente ni siquiera nos acordamos de ellos.

Y bueno, así como por encimita mencionarles el Acuarela, que quizás era el más complejo, en donde había más intervención de Reymundo y todo el mundo.  De hecho, hubo alcaldes que duraron cuatro años diciendo que sí. Al final no hicieron nada. En fin. Y también en este gobierno otro imposible se resolvió.

Esto es en una buena medida de lo que un gobierno es capaz de hacer y a lo que un gobierno debe dedicarse. Debe dedicarle tiempo a resolver problemas, sobre todo aquellos que la ciudad se acostumbró que eran insolubles.

Muy bien por este gobierno y ojalá que este ejemplo continúe. Y hacia el futuro la ciudadanía cartagenera se quite de esa cabeza y se quite de su cultura el creer que las cosas son insolubles.  Todo se puede resolver con un buen plan, con buen equipo y con los recursos necesarios.

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