Mientras la música cesaba y las luces se apagaban en cada evento, ellos apenas comenzaban su jornada.
La cuadrilla del alcalde, conformada por 200 hombres comprometidos, fue la fuerza silenciosa que devolvió a Cartagena su esplendor tras cada celebración durante las festividades.

Hoy, gracias a su esfuerzo incansable, cada rincón volvió a lucir limpio, digno y listo para el siguiente encuentro ciudadano. Junto a ellos, el equipo de supervisores de servicios públicos vigiló con rigor que no quedara ni un papel fuera de lugar. Y con el respaldo de empresas como Pacaribe y Veolia, la disposición de residuos sólidos alcanzó niveles ejemplares.

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