Por Rodolfo Díaz Wright

Este año y medio de gestión ha sido especialmente importante para el gobierno y para los cartageneros, debido a que hemos concluido y entregado a la ciudadanía un número importante de obras de infraestructura, todas incluidas dentro de nuestro plan de desarrollo “Cartagena ciudad de derechos”, todas esperadas por la ciudadanía, todas encaminadas a generar desarrollo y mejor calidad de vida.

Y es que las obras de infraestructura han sido, son y serán el gran motor del desarrollo de la humanidad: nuestro paso de las cavernas a las grandes metrópolis de hoy, solo ha sido posible gracias a la capacidad transformadora de las obras de infraestructura, en las cuales el ser humano ha empleado su ingenio, su trabajo y, obviamente, todo tipo de materiales naturales o producidos por el hombre.

Conscientes de la crítica situación que, en materia de infraestructura,  vivía la ciudad después de un largo período de inactividad e incertidumbre, se viene desarrollando un programa de gobierno y un plan de desarrollo, cuyo centro de gravedad se ubica precisamente en aprovechar las capacidades que, como gobierno se han  desarrollado a la hora de entender que el desarrollo, el progreso y el bienestar, van de la mano de los grandes cambios y las grandes transformaciones que solo las obras traen aparejados.

Las grandes obras no son un fin en sí mismas. Las obras son apenas un medio expedito para solucionar los grandes problemas de nuestra época y crear las grandes oportunidades para aproximarnos a un futuro más tranquilizador:

Entendamos que los 30 kilómetros de vías que se han dado al servicio en este año medio, no son solamente cemento y materiales de construcción: son realmente 30 kilómetros de un proceso de cambios y transformaciones fundamentales en la búsqueda de una mejor calidad de vida, para nuestros cartageneros olvidados, de nuevas posibilidades de conectarse con el resto de la ciudad y salir de una vez por todas de la marginalidad.  Son 30 kilómetros de tranquilidad, bienestar, seguridad y oportunidades de inclusión e igualdad.

Nos entusiasma decirles a los cartageneros que es a través del bendito cemento que estamos mejorando y construyendo las escuelas, los hospitales, los centros de vida, los hogares de paso, los parques, las instalaciones deportivas y los grandes proyectos a través de los cuales pretendemos recuperar el brillo y el esplendor de la ciudad, devolverle a nuestra gente sus derechos a una vida digna y a emprender ese difícil camino que es el salir de la pobreza, la marginalidad y el abandono.

Este ha sido un año de organización de planificación y búsqueda de recursos. Hemos organizado la administración, iniciado la recuperación de la institucionalidad perdida y dado pasos contundentes en la recuperación de la ciudad, su prestigio, sus encantos y atractivos y su calidad de patrimonio de la humanidad.

Para el tiempo que nos resta, nos comprometemos a seguir con el mismo entusiasmo y el mismo fuego en el corazón y con un trabajo comprometido, ayudados por los recursos adquiridos y ese bendito cemento, que tanto nos está ayudando, a continuar la recuperación de nuestra ciudad. Malecón del Mar, Soluciones Viales de alto impacto, más Escuelas, más Parques, más Hospitales y por supuesto más Turismo generador de desarrollo y empleo para todos nuestros queridos cartageneros.

Y lo que falta

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