En medio de pañuelos blancos y un silencio cargado de emoción, el féretro de Miguel Uribe Turbay ingresó anoche al Salón Elíptico del Capitolio Nacional, donde permanecerá en cámara ardiente hasta el miércoles.
Pasadas las 9:00 p. m., el ataúd llegó acompañado por María Claudia Tarazona, esposa del senador; su hermana María Carolina Hoyos; familiares y amigos. Al entrar, fue recibido por senadores, congresistas, personalidades políticas —entre ellas el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán— y ciudadanos que levantaron pañuelos blancos como símbolo del anhelo de paz que representaba.
El ambiente estuvo marcado por las lágrimas de su esposa, de sus hijastras y de su padre, Miguel Uribe Londoño, escenas que conmovieron a un país que durante más de dos meses aguardó por su recuperación tras el atentado del 7 de junio en Bogotá.
“El Congreso y los colombianos estamos de luto. Despedimos a un gran amigo y colega. Su partida deja un vacío irreparable para el Congreso y para Colombia”, expresó Ana Paola Agudelo, primera vicepresidenta del Senado.
El presidente de la Cámara, Julián López, hizo un llamado a vencer la criminalidad para no ceder ante la violencia, y deseó a su colega “descansar en paz”.
Una vida dedicada a la política
Uribe Turbay, fallecido a los 39 años, provenía de una familia con larga trayectoria política: era nieto del expresidente liberal Julio César Turbay. Fue concejal de Bogotá a los 26 años, secretario de Gobierno en la administración de Enrique Peñalosa y en 2022 llegó al Senado como el más votado del país. Allí se consolidó como una de las voces más visibles del Centro Democrático y férreo opositor del presidente Gustavo Petro.
El 7 de junio, mientras intervenía en un acto político en el barrio Modelia, en Bogotá, fue víctima de un atentado que, más de dos meses después, le costó la vida.
Dos días de duelo y exequias
Según las mesas directivas del Senado y la Cámara, el público podrá ingresar al Salón Elíptico este martes de 8:00 a. m. a 6:00 p. m. para despedir al senador. El miércoles, al mediodía, el féretro será trasladado a la Catedral Primada de Colombia para sus exequias.
El mismo salón ya fue escenario de homenajes a su abuelo, Julio César Turbay (2005), y recientemente a su abuela, Nydia Quintero (2024).
El atentado contra Uribe Turbay reavivó el debate nacional sobre la inseguridad y recordó los años de violencia política de las décadas de 1980 y 1990, cuando varios candidatos presidenciales fueron asesinados.
Su muerte fue condenada por líderes y gobiernos internacionales. El presidente Gustavo Petro la calificó como “una derrota para Colombia”. En su memoria, el Gobierno decretó un día de duelo nacional e izó la bandera a media asta en la Casa de Nariño.

