Por Luis Adolfo Payares
El debate sobre la inmigración indocumentada en Estados Unidos ha sido históricamente polarizante, pero más allá de las narrativas políticas, los datos y la realidad económica presentan una imagen distinta a la que muchos discursos populistas sugieren. A través del análisis del economista Richard Wolff y del periodista Raúl Peynas, se pueden extraer varios puntos clave que desmienten la idea de que los inmigrantes indocumentados son responsables de los problemas económicos del país.
1. La cifra de inmigrantes indocumentados en EE.UU.
El Departamento de Seguridad Nacional estima que hay entre 10 y 12 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Esta cifra es importante porque representa aproximadamente el 3-4% de la población total de EE.UU. (330 millones de habitantes). En términos estadísticos, esto implica que cualquier crisis económica que afecte a la totalidad del país difícilmente puede atribuirse a una fracción tan pequeña de la población, especialmente cuando se trata de uno de los sectores más vulnerables.
2. La contribución de los inmigrantes indocumentados a la economía
Wolff señala que muchas industrias clave dependen de la fuerza laboral inmigrante indocumentada. Entre ellas destacan:
- Agricultura: Recolección de frutas y verduras.
- Restaurantes y hospitales Cocineros, lavaplatos, limpieza.
- Construcción: Mano de obra en edificaciones, remodelaciones, etc.
- Otros sectores: Trabajo doméstico, manufactura, entre otros.
Estos sectores, que representan miles de millones de dólares en la economía estadounidense, dependen en gran parte de esta población. Si se eliminara de golpe a estos trabajadores, los costos de producción aumentarían drásticamente, llevando a un efecto inflacionario significativo.
3. La explotación laboral como base de la rentabilidad
Uno de los aspectos más críticos que Wolff expone es cómo los inmigrantes indocumentados son víctimas de explotación laboral debido a su estatus migratorio:
- Bajos salarios: Muchas empresas les pagan por debajo del salario mínimo, lo que maximiza sus ganancias.
- Abusos laborales: Son forzados a trabajar en condiciones extremas sin posibilidad de denunciar.
- Miedo a represalias: Su estatus migratorio les impide recurrir a las autoridades para exigir derechos.
Este punto desmiente el argumento de que los inmigrantes «quitan empleos a los estadounidenses», ya que en muchos casos estos trabajos son tan mal remunerados y exigentes que los ciudadanos estadounidenses simplemente no los toman.
4. El costo de una deportación masiva
El texto menciona un dato clave: el costo estimado de deportar a todos los inmigrantes indocumentados es de 88 mil millones de dólares, de acuerdo con la Agencia Nacional de Inmigración. Para ponerlo en perspectiva:
- Es el doble del presupuesto federal de salud en EE.UU.
- Es casi cuatro veces el presupuesto anual de la NASA.
Este gasto no solo sería una carga fiscal gigantesca, sino que también generaría consecuencias económicas profundas al desestabilizar las industrias que dependen de estos trabajadores.
5. Consecuencias económicas y políticas de la deportación
Si se llegara a implementar una deportación masiva, los efectos serían devastadores:
- Crisis en sectores esenciales: Muchas empresas cerrarían o tendrían que aumentar drásticamente los salarios, encareciendo los productos.
- Aumento de la inflación: Al disminuir la oferta de mano de obra barata, los costos de producción subirían, y los consumidores terminarían pagando más por alimentos, vivienda y servicios.
- Impacto en la economía general: Una menor fuerza laboral afectaría la competitividad del país, provocando incluso una posible recesión en algunos sectores.
Aquí es donde la retórica política entra en juego. La crítica a Trump en el texto se basa en que, aunque ha prometido deportaciones masivas, no ha explicado cómo manejará las consecuencias económicas de su política. Esto es clave porque históricamente, las medidas migratorias en EE.UU. han sido influenciadas por la política electoral más que por un análisis económico real.
Conclusión: Más allá del discurso, los datos son claros
El análisis de Richard Wolff y el periodista Raúl Peynas nos deja una lección fundamental: la crisis económica de EE.UU. no tiene su origen en la inmigración indocumentada, sino en factores estructurales mucho más profundos. La retórica que culpa a los inmigrantes busca generar un chivo expiatorio conveniente, sin considerar que deportarlos masivamente sería no solo inhumano, sino económicamente catastrófico.
Este es un claro ejemplo de cómo el periodismo de datos y de opinión pueden desmentir mitos y aportar una visión más objetiva en temas que suelen estar dominados por la narrativa política y la desinformación.

