Por Luis Adolfo Payares
El genio del periodismo deportivo como lo fue Melanio Porto Ariza, decía esta frase con mucha frecuencia, la cual parece una repetición que simula un pleonasmo, pero tiene un significado filosófico y profundo.
Melanio supongo, se refería a la gran cantidad de personas que se creen que saben mucho, en esta ciudad, y a todo le ponen freno, y que a la larga no saben lo que dicen y lo que hacen.
La ciudad de Cartagena atraviesa su peor crisis de identidad y de pertenencia, donde nadie tiene la capacidad de asombrarse, y la indiferencia perpetua mata las posibilidades de propender por una visión de ciudad diferente.
En la ciudad se le exige a un empresario que quiere devolver la afición al estadio, una gran cantidad de rigurosas exigencias, que rayan en el absurdo y solo perjudican al espectáculo. Me refiero a la exigencia que hace la Alcaldía Distrital a la organización Tigres de Cartagena, por disponer de 4 ambulancias durante el transcurso del partido.
Muchos de los eventos que se hacían aquí en la ciudad, se han tenido que ir hacia otros lugares, ya que es muy difícil hacer eventos en el corralito de piedra. He consultado a varios empresarios que han hecho eventos aquí, y la respuesta es una sola: “En Cartagena es muy difícil hacer eventos, te aparecen una gran cantidad de exigencias y de “picueros” que cuesta mucho poder evitarlos, y si no das siguiera “algo” te ponen todas las trabas posibles.
Según lo manifestado por el periodista Carlos Figueroa, un señor Cruz, sería presuntamente el que estaría detrás de todas estas exigencias, porque sencillamente no le dieron el contrato de las ambulancias, a la empresa de sus “afectos”. Este tipo de situaciones afean, y le echan más agua sucia a la administración “Neomalandrina” que se rasga las vestiduras de la moral y la ética.
En el día de ayer en el estadio, la sensación que había era de desaliento, rabia y desconcierto, por tanta exigencia que contrasta con otros eventos, donde no hay tales requerimientos.
Melanio tenía razón, con su frase lapidaria, en una ciudad que cada día se deshace más dentro de un mar de infortunio, desesperanza y los muchos que no saben, qué no saben cada día son más, empezando por el malandrín mayor. Con este rosario de exigencias, no nos extrañemos que el equipo decida terminar la temporada en Barranquilla.
Melanio tenía razón.

