Por: Luis Adolfo Payares
Era el año 1979, los buses de palito recorrían las calles de la heroica, era común ver a la gente colgada en las entradas de los armatostes, marca ford, que recorrían las barriadas, todavía sin pavimento de la Cartagena de antaño. En la radio, Guillermo Baena Sossa empezaba su «zafra», contra los políticos de la época: «Zafa jirafa, cucarachas del mismo calabazo que no hacen nada por Cartagena..» era una de sus frases de combate. Napoleón empezaba su programa donde Carlos Crismatt, tenía su sección llamada «Carlitos Opina», y en sus narraciones de béisbol, acuñó la frase: ..»A eso no le llega nadie..» Y Alfonso Cabrera le daba el cambio: …:Y por Radio Reloj de Caracol, La voz Napoleónica de Perea Castro. Y Luis Alberto Payares Villa, comandaba las transmisiones de béisbol con La Clase alta de la Radio, creadores de sintonía..! Eran los sonidos de la radio de la época.

El béisbol era el deporte predilecto de los cartageneros, los Indios era el equipo que marcaba la diferencia, fue campeón del béisbol profesional ese mismo año (1979), ganándole en la final a otro equipo del patio: Torices de Cartagena.
En el barrio Crespo emergen toda esa dinámica de la pelota caliente, un barrio de clase media alta, donde varios profesionales se dieron a la tarea de crear un campeonato de softbol recreativo competitivo donde confluyeron lazos de amistad , compañerismo y sana competencia. Allí nació el equipo de Softball llamado LOS INDIOS, tratando de emular a los nacientes campeones. «El equipo nace por la iniciativa de varios vecinos, profesionales del barrio que teníamos la necesidad de tener ratos de esparcimiento alrededor de el Softball que es una prolongación del béisbol, con una pelota diferente..además que teníamos el campo aquí mismo, y que nos lo habían arreglado y era la oportunidad para hacer el campeonato. Manifestó un vecino del barrio.

Eran las 12 del medio día del 15 de septiembre de 1979, dentro del roster del equipo Indios de Crespo, estaba nada más ni nada menos que el mejor pelotero amateurs que ha tenido Colombia, Abel Leal Díaz, era la tercera base del equipo, y su debut era esperado por todos, hace pocos años había escrito una de las páginas más gloriosas de este deporte a nivel nacional, cuando pegó el jonrón en conteo 2-2 ; Bolívar iba perdiendo 3 carreras a 2 y el «Tigre» pegó un bambinazo para empatar el juego, que los barranquilleros todavía no lo olvidan. Con esta historia escrita en el bate y en el guante de Leal, los fanáticos del estadio Miguel Medrano de Crespo esperaban el debut ansioso del «Tigre». Las gradas estaban copadas, había mucha gente, venían estrellas del deporte de la época, como Bernardo Caraballo, Pambelé y Rocky Valdés para distraerse un rato y hacer sus apuestas. Los árbitros llamaron a los managers de los equipos, para pedir los lineups y cantar la voz de Play Ball, el manager del equipo Indios de Crespo era Rodolfo Díaz Wright quien a pesar de la insistencia de Wilmer Martínez, de que esperara hasta que llegara Leal, no lo incluyó en la lista inicial para el partido. El compromiso inició, en la parte alta del primer episodio, en la entrada del estadio se observa, la estampa de ébano del tigre, con la cara rabiosa por el inicio del juego, empezó a cambiarse en el dogout, al tiempo que hablaba con los demás jugadores. En las gradas la gente gritaba: «Entra…Leal..! metanlo..! decía la gente en coro, a lo que el manager no le prestó atención.
Empezó la parte baja del primer inning y la gente se dio cuenta de que no iban a meter a Leal y en coro gritaban: Ñerdaaa..! EL cuarto bate de Colombia y Bolívar en la banca, vales tres tiras leal, no te quieren meter, jajajaja..! decía la gente al unísono.
Concluido el episodio, al llegar al dogout, Leal se quitó el uniforme y lo entregó al manager, el sr Rodolfo lo recibió y no dijo nada, lo envolvió, al ver que el Tigre embravecido se iba con su caminado de pelotero para home, rumbo hacia las afueras del estadio.
Después de más de cuarenta años, la anécdota sigue con su paso de boca en boca, en el imaginario colectivo del barrio Crespo. Dicen algunos que Abel Leal, a pesar de que se quedó ese día en el estadio, no pronunció palabra alguna, vio el partido y solo le dijo a su amigo Wilmer Martínez, que lo que más le dolía era que cambió su turno para poder jugar en el campeonato, y tuvo que pagar un taxi desde Manga a Crespo, para poder llegar a tiempo, y este manager ¡?=/(&&/)(¡¡** me quitó el bate..!
